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Podría contarles quién soy de una manera muy aburrida, me llamo Lucía Goncalves, soy de Uruguay, tengo 27 años y soy Licenciada en Comunicación.

 

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    15 cosas que te simplifican la vida en Nueva Zelanda

    Actualizado: 22 de oct de 2019


    Los neozelandeses se destacan por tener una vida simplificada, en la que cada persona es capaz de realizar sus actividades sin depender de un intermediario.

    Es decir, que en muchas situaciones cotidianas de la vida que en nuestro país tenemos que esperar a que alguien nos atienda, en Nueva Zelanda podés hacerlo por tu cuenta.

    Esto significa terminar con muchos puestos de trabajo pero al parecer, los neozelandeses han podido adaptarse sin problemas a la evolución de la tecnología ya que es un país con baja tasa de desempleo.

    A continuación verás las 15 cosas que te hacen la vida más fácil en Nueva Zelanda.


    1. Sos tu propio cajero en el supermercado

    Esta fue una de las cosas que más me llamó la atención en Nueva Zelanda, ¡podés ser tu propio cajero! Si bien se puede elegir pasar por una caja de estas o por una convencional, estas son muy útiles cuando compramos pocas cosas o cuando las demás están ocupadas. Son muy fáciles de usar, se puede pagar con tarjeta o efectivo y te devuelve el cambio sin problemas.


    2. Las transferencias bancarias

    Nada de ¡Carlitos girala! Aquí se utilizan las transferencias bancarias para todo ¡y sin pagar comisión! Es un servicio gratuito que te ofrece el banco y se puede transferir el dinero que quieras a quien quieras solo utilizando el número de cuenta de la otra persona. Así que nada de complicaciones como "yo pongo plata por vos y después vos me pagás".


    3. La verdulería del super

    Las verdulerías del supermercado funcionan distintas a las de Uruguay. Aquí cada uno elige sus frutas/verduras y puede pesarlas en una balanza para saber más o menos cuánto lleva pero después es la cajera quien las pesa y pone el precio.

    De esta manera se contribuye utilizando menor cantidad de bolsas ya que cuando la cajera lo pesa lo pone directo en tu caja y el precio queda en la boleta. ¡Las cajas sin cajero también tienen estas balanzas!


    4. Sos tu propio pistero

    Al igual que en Estados Unidos y seguro que en muchos países más, en Nueva Zelanda no es común ver pisteros en las estaciones de servicio. Es uno mismo quien pone en la máquina cuánto quiere gastar o si quiere llenar el tanque y echa la gasolina en su auto. Cuando termina va a la caja, dice el número de surtidor y paga.


    5. Comprar un auto

    Otra de las cosas llamativas de Nueva Zelanda es que no hay muchas automotoras. Comprar y vender un auto es tan fácil como comprar ropa. Las opciones más comunes para vender un auto son: ponerle carteles en las ventanas con el año, quilometraje, y fecha de vencimiento de la WOF (un "examen" que se le hace al auto para ver si está en condiciones de circular) y la Rego (sería como en pago de la patente) y el precio del vehículo. Se lo puede estacionar en las calles más transitadas si es que no se lo usa, o simplemente seguir andando con él. Otra de las formas es publicarlo en grupos de Facebook o en una página similar a Mercado Libre con todos los datos y fotos del vehículo. En ciudades más grandes también suelen hacerse ferias de automóviles.

    Una vez que la decisión esté tomada (luego de ver y probar el auto), lo único que hay que hacer es dirigirse a un Post Office (como el Correo en Uruguay), llenar un formulario y pagar 9 dólares por la transferencia de nombre. ¡Una papa!

    6. Casi no hay peajes

    Como no podría ser de otra manera, las carreteras de Nueva Zelanda son tan perfectas como el país. Lo mejor es que prácticamente no hay peajes (solo en alguna ruta de la Isla Norte), lo que hace que moverte de un lugar a otro sea económico y rápido.


    7. Contrato del teléfono

    Hacer un contrato de teléfono es sumamente fácil ya que lo único que piden es el pasaporte y una prueba de dirección que puede ser el Hostel en el que uno se aloja. Así como en Uruguay te dan un nuevo teléfono pidiéndote un montón de documentos, acá te lo dan así de fácil.

    Pero también está el lado negativo, existen muchos casos de viajeros que el día antes de irse del país hacen un contrato, se llevan un celular y nunca más lo pagan, ¡que ni se les ocurra volver!

    8. Cajitas de la honestidad

    Algo muy común cuando vas por la carretera es encontrarte con estas "cajitas de la honestidad", así las apodó mi amiga Giovanna. En ellas encontramos miel, flores, bosta de caballo/vaca, frutas y huevos, entre otras cosas.

    El funcionamiento es sencillo, tomamos lo que queremos comprar y en una latita ponemos el dinero, los productos siempre tienen los precios a la vista. He aquí el nombre "de la honestidad", porque nadie te está controlando, solo tu conciencia.

    9. Alquilar una casa

    Desde que estamos en Nueva Zelanda ya alquilamos dos casas, una con un particular y otra a través de una inmobiliaria, cualquiera sea el caso los trámites son muy fáciles. Lo más difícil es ser el "elegido" ya que cuando hay una casa en alquiler son muchos los interesados y ellos te eligen dependiendo de tu trabajo y salario, cuánto tiempo pensás quedarte en la ciudad/país, y obviamente la primera impresión también es importante.

    Una vez elegido se debe que pagar la primera semana de alquiler por adelantando y como una garantía, llamada "bond", que es el dinero de un mes de alquiler, el cual te devuelven cuando dejás la casa si es que no se rompió nada o no te faltó pagar ninguna semana de alquiler. La única diferencia de alquilar a una inmobiliaria es que hay que pagarles su comisión que se llama "fee" y que es como reservar la casa para que sea tuya.


    10. No hay que pagar por el agua

    Aunque parezca increíble el agua en algunas ciudades de Nueva Zelanda es gratis, se puede tomar de la canilla, ¡y hasta directo de los lagos! Esto es debido a que el agua se extrae de estos últimos y al ser tan limpia el proceso que lleva es mínimo. Por lo tanto, en las ciudades rodeadas de lagos como Queenstown, ¡no hay que pagar por el agua!


    11. Contratar el servicio de luz

    Lo primero que tengo que contar es que a diferencia de Uruguay, aquí existen decenas de compañías de luz, ¡increíble! Por lo que cada vez que cambiamos de casa, uno mismo debe contratar el servicio .

    Lo único que debemos haces es elegir una de las compañías (tema complicado cuando hay tantas) y después hacer el trámite a través de su página web llenando un formulario. Luego se puede elegir recibir la factura al correo electrónico (como yo), o simplemente recibirla a domicilio. ¡Y todo se paga sin moverte de tu casa! Por transferencia bancaria o con tarjeta de crédito.


    12. Avisos de velocidad en las curvas

    Algo que encuentro sumamente útil en un país repleto de curvas, son los carteles que alertan a qué velocidad uno debe ir en cada una. Muchas veces pensamos que podemos pasarla como venimos pero los neozelandeses lo tienen todo calculado y siempre terminamos disminuyendo la velocidad.

    De todas maneras ya ha habido varios accidentes de personas que prefieren ignorarlos y han caído por la banquina.


    13. Contratar el Wi-Fi

    Algo que en Uruguay te lleva mucho tiempo aquí se logra en un solo día. Simplemente se elige la compañía y el plan deseado y ellos te brindan el módem (en algunas gratis y en otras hay que pagarlo), lo conectás en tu casa y ¡listo! Si existe algún problema se puede llamar para que vaya un técnico.


    14. Los estacionamientos pagos

    ¡Nada de marcar tarjeta! Aquí todos los estacionamientos pagos tienen una o dos máquinas para que las personas puedan pagar por el tiempo de su auto estacionado. Pueden hacerlo con débito, crédito o efectivo.


    15. El Salvation Army

    Y por último tenemos el lugar que más nos simplifica la vida, ¡una tienda de segunda mano! El Salvation Army funciona con base en donaciones y vende sus productos muy baratos, destinando todo lo recaudado a ayudar a quienes más lo necesitan.

    En él, además de vestimenta podemos encontrar todo para el hogar, desde muebles, ropa de cama, utensillos de cocina, libros, juguetes para niños, artículos de camping, equipo para hacer sky o snowboard, entre otras cosas. Con muy poco dinero podés amueblar tu casa, ¡como nosotros!

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